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Leishmaniasis
La enfermedad
La Leishmaniasis es una enfermedad que puede estar causada por 20 diferentes especies patogénicas para el ser humano del protozoo leishmania, transmitido por la picadura del mosquito del género Phlebotomus. Algunos roedores, animales domésticos o salvajes e incluso los mismos humanos pueden actuar como reservorios de la enfermedad.
¿Cómo se manifiesta? La leishmania es una enfermedad parasitaria con un amplio rango de sintomatología clínica, pudiendo aparecer como enfermedad cutánea, cutáneo-mucosa, cutáneo-difusa y visceral. La Leishmaniasis cutánea es la más común, provocando una o múltiples lesiones dermatológicas que se ulceran y que posteriormente curan espontáneamente en algunos meses, pero dejando cicatrices al curar. La Leishmaniasis mucocutánea empieza con úlceras cutáneas que se extienden provocando una destrucción masiva de las mucosas, especialmente de la nariz y de la boca. La leishmaniasis cutáneo difusa produce lesiones crónicas diseminadas, cuyo tratamiento es muy complicado. La leishmaniasis visceral o Kala-azar es la forma más seria de enfermedad. Si no se trata puede provocar la muerte del individuo. Los parásitos dañan al sistema inmunitario disminuyendo el número de células que combaten la enfermedad. Casuística y distribución geográfica La Leishmaniasis es una enfermedad de distribución mundial, que afecta a 88 países: 72 de ellos son países en vías de desarrollo, y 13 están entre los países más pobres del mundo. El 90% de la Leishmaniasis Visceral (LV) se diagnostica en 5 países: Bangladesh, India, Nepal, Sudan y Brazil; el 90% de la Leishmaniasis Cutánea (LC) se diagnostica en 7 países: Afghanistan, Argelia, Brasil, Irán, Perú, Arabia Saudí y Siria. La OMS estima que 350 millones de personas están en riesgo de leishmaniasis. Anualmente la incidencia se estima de alrededor de 1 a 1.5 millón de casos de LC y 500 000 casos de LV. La prevalencia es de aproximadamente 12 millones de personas infectadas. Se describen como países potencialmente endémicos de leishmaniasis (sea de cualquiera de sus formas): -África: Angola, Benin, Camerún, República Centro-Africana, Chad, República del Congo, R.D. Congo, Costa de Marfil, Eritrea, Etiopía, Gabón, Gambia, Guinea Bissau, Kenia, Libia, Malawi, Mali, Mauritania, Mozambique, Namibia, Níger, Ruanda, Senegal, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda, Yibuti y Zambia. -América: Belice, Guatemala, Guayana Holandesa, Panamá, República Dominicana, Surinam, -Asia: Arzebaiyán, Camboya, China, Indonesia, Jordania, Líbano, Mongolia, Myanmar, Nepal, Omán, Qatar, Sri Lanka, Tailandia, Tayikistán, Timor, Turkía, Uzbekistán, Vietnam y Yemen. Otros países se describen como endémicos de Leishmaniasis, sea cutánea o visceral: -África: Argelia, Burkina Fasso, Egipto, Marruecos, Somalia y Sudán. -América: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guayana francesa, Honduras, Méjico, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela. -Asia: Afganistán, Arabia Saudí, Armenia, Bahrein, Bangladesh, Georgia, India, Irak, Irán, Israel, Kazajstán, Kirguistán, Kuwait, Pakistán, Siria y Turkmenistán. Tratamiento y prevención Los principales medicamentos utilizados para tratar la leishmaniasis son los compuestos derivados del antimonio (Antimoniato de meglumina y el Estibogluconato de sodio). Otros de los medicamentos que se pueden utilizar son la Amfotericina B y la Pentamidina. El tratamiento es costoso, requiere de regímenes largos y cada vez presenta más resistencias, por lo que se necesita investigar sobre la utilización de nuevas drogas. Para la prevención de la enfermedad deberemos evitar las picaduras del flebotomo, utilizando repelentes, mosquiteras o cubriéndonos la piel. Deberemos además controlar los reservorios, al menos los domésticos, evitando en la medida de lo posible que éstos se acerquen a las personas en zonas de alta endemia. Fontilles en la lucha contra la Leishmaniasis En el año 2002 la Asociación Fontilles junto con la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante) y la University Collage of London diseñan un proyecto conjunto para la investigación mediante técnicas de última generación sobre los casos clínicos de diagnóstico diferencial entre leishmaniasis y lepra paucibacilar. El proyecto que inició en el Departamento de Chinandenga, en Nicaragua, contó con la colaboración clínica de la Asociación para el Desarrollo de los Pueblos (ADP). En los últimos años, se ha ampliado la zona de actuación, incluyendo ahora también el Departamento de Choluteca, en Honduras, se ha hecho un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado a los enfermos necesitados y se ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de estas poblaciones, tanto en Nicaragua como en Honduras.
Asimismo, la Asociación Fontilles inica en el año 2007 su colaboración con la Corporación de Promoción y Desarrollo Social UTOPIA, de Ecuador, en el Proyecto de “Desarrollo y fortalecimiento de los programas de salud pública y prevención de leishmania y tuberculosis en el Noroccidente de Pichincha”. En el caso de la leishmania, el proyecto pretende reducir e interrumpir la transmisión domiciliaria mediante la implementación de un programa multidisciplinario que incorpore componente de vigilancia epidemiológica, el estudio de la parasitología, la promoción de la salud y la prevención.
Protozoo leishmania
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