DESDE CHINA.
ENTRE EL DOLOR Y LA FIESTA

No era la primera vez que Achin, estaba embarazada pero por diversas razones hasta ahora no tenían hijos. Esta vez todo estaba yendo mucho mejor, más atención médica, vitaminas y todos los cuidados posibles.

Por fin llegaba la fecha, el 16 de octubre, y la esperanza se llenó de certeza. Achin dio a luz a un hermoso niño, lleno de salud y de vida.

Hasta aquí todo sería una alegre noticia si no fuese porque justo unos días antes de que Achin diese a luz, también el padre del niño tuvo que ser ingresado para ser operado de un tumor cerebral. Cuando el niño nació Huang no pudo estar al lado de su esposa, pero para él fue el mayor de los consuelos el saber que él niño había nacido y estaba bien.


Pocas semanas después de nacer el niño,
ya todos por fin de vuelta del hospital

Ante el sufrimiento y la angustia repentina de descubrirse esta nueva enfermedad, el nacimiento del niño ha sido el bálsamo que ha suavizado todas sus heridas.

Actualmente ha vuelto a ser ingresado para que recibir el tratamiento de la quimioterapia, y realmente para él lo peor no es el malestar físico que pueda sentir, sino el tener que estar alejado de su familia, de su niño.

No sólo para HuiLai ha sido un gran acontecimiento el nacimiento de este niño, en medio de las dificultades y los sufrimientos, también otros amigos se han sumado a la familia para celebrar el nacimiento del niño.

Concretamente fueron un grupo de amigos de Ngaisay que deseosos de felicitar a los nuevos padres acudieron hasta HuiLai, acompañados por prácticamente todo el personal voluntario que está con ellos.

Según la tradición china al mes de haber nacido el bebe se hace una gran fiesta con una cena donde el niño es presentado en público, le ofrecen regalos (normalmente el sobre rojo, donde meten algo de dinero) y los padres a su vez ofrecen también regalos a los invitados, tradicionalmente un par de huevos pintados de rojo.


La participación de los amigos de Ngaisay ha sido muy importante para todos, porque para este tipo de enfermos la vida de relación social prácticamente no existe se limita a los que viven en la misma aldea u hospital, por eso el hecho de que se hayan podido juntar pacientes de dos zonas diferentes para festejar un acontecimiento ha sido realmente un gran logro y un motivo de alegría y esperanza.

Confiamos que la vida de este niño siga dando alegría a sus padres, que puedan vivir junto a él y a todos los que de una forma u otra participamos de sus sufrimientos y alegrías.

Josefina Ramón
Voluntaria

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