| "LOS QUE SE QUEDAN" | ||
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Con un título tan sencillo como "Los que se quedan" acaba de publicar la Asociación Fontilles un pequeño libro de 118 páginas que narra el trabajo de esta organización en 5 países distintos situados en 3 continentes. Tanto el título como su contenido es un homenaje a voluntarios y cooperantes que, pertenecientes a diferentes organizaciones, dedican sus esfuerzos a atender a enfermos de lepra. Es frecuente que en estos lugares se reciba la visita de dirigentes de programas ó cooperantes que evalúan las necesidades, proyectan las actuaciones a realizar, dirigen o entregan las ayudas, examinan los resultados y luego, se van. Desde la dirección de Fontilles se vio la necesidad de hacer un reconocimiento, merecido y necesario, para aquellos que se encargan del trabajo de cada día, sin los cuales no hay manera de llegar a ningún resultado. En este libro, escrito de forma muy amena, como si de una revista de viajes se tratara, con abundantes datos históricos y anecdóticos de los lugares visitados, fruto de esa curiosidad insaciable que el mismo autor confiesa, nos acerca a las vidas de todos ellos y nos descubre la profunda humanidad que destilan sus acciones. Es un relato que te reconcilia con la humanidad. En nuestro vivir de cada día con unas noticias que cuando no hablan de accidentes o violencia, son de una banalidad insoportable, se llega a pensar que la sociedad no tiene unos valores consistentes. La lectura de los diferentes capítulos, ordenados por países, te engancha y despierta la simpatía y el respeto por "los que se quedan" a los que se ha dedicado el libro.
El autor, escritor y periodista, era antes de recibir este encargo un
lego en la enfermedad y ha enfocado su trabajo evitando la terminología
médica y los protocolos de tratamiento. Da a la enfermedad y sus
afectados la dimensión que realmente tienen hoy en el mundo. Un
padecimiento muy unido a la pobreza y la marginalidad con una carga emocional
e histórica de siglos que representa el mayor estigma para los
afectados. Este rechazo social, común a todas las culturas y niveles
económicos hace que los enfermos se oculten y no busquen ayuda
con la prontitud deseada. El retraso en el diagnóstico agrava su
dolencia y dificulta la erradicación de la enfermedad. Hoy día
es una enfermedad de baja contagiosidad, mucho menos que el sida, con
una esperanza de vida larga y con un tratamiento mucho más barato
y asequible que éste. No obstante y a pesar de ello el número
de enfermos es muy importante y todavía con un crecimiento no controlado.
La lectura de este libro facilita la comprensión de esta problemática
y cuando llegamos a la última hoja, la del boletín de colaboración,
es imposible negarles la ayuda. Me parece una lectura necesaria para cualquier
edad y ocupación, no es necesario tener ninguna relación
con el mundo sanitario para emocionarte con sus historias. Para solicitarlo puedes escribir a: Fdo.: Luis Santos. Pediatra. Hospital Marina Alta de Denia. |